Orgullo panameño y soberanía en la Siembra de Banderas de Ciudad del Saber

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No es un día cualquiera, es un día que esperamos todo el año para que suceda. Un día en el que me despierto sintiéndome aún más orgullosamente panameño, al igual que todos los panameños y muchos extranjeros de nuestro hogar que participan de la vida aquí en el campus de Ciudad del Saber. Es la tradicional siembra de banderas panameñas para iniciar el Mes de la Patria.

Es el calor, el sol, el sudor, la música, el asado, los bailes típicos, las banderas, es todo. Todo lo que pasa alrededor de este suceso me recuerda que soy afortunado, que tengo el privilegio de vivir y trabajar en una antigua base militar que decidió cambiar armas y soldados por libros y estudiantes. Por conocimiento en un territorio que recuperó su soberanía no hace mucho. 

La siembra de las banderas inició hace 15 años como una iniciativa de nuestro querido Ben Bravo. Él lo pone simple: nuestra siembra de banderas constituye un testimonio de gratitud hacia todas las generaciones de panameños y panameñas que lucharon para recuperar nuestra soberanía en todo el territorio nacional, y reitera cada año nuestro compromiso con la tarea de contribuir a crear un futuro próspero, equitativo, democrático y sostenible en Panamá.

Un testimonio de gratitud para un grupo de estudiantes universitarios panameños dirigidos por Carlos Arellano Lennox -nuestro invitado especial- y organizados por la Unión de Estudiantes Universitarios de Panamá, que dispuso el 2 de mayo de 1958 (hace 60 años) a sembrar 65 banderas panameñas de manera pacífica, cívica y silenciosa, a la misma hora y en distintos puntos claves de la Zona del Canal de Panamá. Pese a que fueron recogidas inmediatamente por la Policía zoneíta, fue un hecho que demandaba la revisión de los Tratados del Canal de Panamá y la soberanía panameña en el lugar, un hecho que vive por siempre en nuestra historia y en nuestra memoria.

La siembra de banderas que realiza Ciudad del Saber está inspirada en esta gesta patriótica del 2 de mayo de 1958, conocida como Operación Soberanía. Aquella acción que inspiró la marcha patriótica del 3 de noviembre de 1959, que llevó al Presidente de E.E.U.U. Dwight Eisenhower a reconocer que ambas banderas debían ser izadas en la Zona del Canal, según fue establecido mediante el Acuerdo Chiari-Kennedy.

El orgullo que siento cuando estoy trepado en la escalera clavando banderas con un martillo y el sudor sobre la frente, es el orgullo que sienten millones de panameños de poder decir que somos de este pequeño pedazo de tierra que es tan grande que casi no cabe entera en el corazón. Un corazón que se sale de la camiseta al comprender que somos un pueblo soberano que quiere salir adelante, que quiere ser feliz, sentirse orgulloso, y que quiere (y puede) poblar este hermoso lugar de banderas donde antes era impensable para algunos, no para todos.

Ahora en el 2018, las banderas se pueden admirar desde el Canal, desde la carretera, desde la acera, desde la calle, desde la computadora, teléfono, televisión, imaginación…, desde el corazón que palpita al ritmo del tambor y que nos recuerda cada segundo que este proyecto es nuestro, que nació y vivirá por siempre en Panamá, en nuestra patria querida, en nuestra patria soberana.

Descarga las fotos del evento acá.